Programadores, héroes detrás de cámaras

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Programadores, héroes detrás de cámaras

 

En informática nos hemos acostumbrado a varias magnitudes y unidades de medida. Durante años, al comprar un nuevo ordenador nos fijábamos en cuántos gigaherzios tenía el procesador o CPU (nota: mi primer PC fue un Pentium II de 266 megaherzios), con cuántos gigabytes de RAM y disco duro contaba, etc.

¿Cómo medimos un programa de ordenador o una página web?

Básicamente de dos maneras. Por un lado, en el espacio que ocupan sus archivos y carpetas en disco, es decir, en megabytes o gigabytes. Y, por otro lado, en líneas de código.

Cualquier programa de ordenador o página web ha sido creado mediante un código. Hay herramientas que crean ese código por nosotros y trabajamos directamente con gráficos, menús y botones, pero en la mayoría de casos hay que programar, escribir el código para que esa app o sitio web cobren vida

Además de darnos una idea del tamaño de cierta web o app, el número de líneas de código nos dan una idea de su complejidad, de sus funciones o manera de trabajar. Veamos algunos ejemplos para comprobar cómo se ha complicado la programación durante todos estos años.

El mítico Windows 3.1 (1993) constaba de entre 4 y 5 millones de líneas de código. De ahí a los 45 millones de Windows XP hay una distancia de ocho años. Es más, sólo el Service Pack 1 de Windows XP, una recopilación de parches y actualizaciones, ya superaba todo el código de Windows 3.1, ya que pasaba de los 6 millones de líneas de código.

El interior de Facebook, por ejemplo, si la parte gráfica y del usuario, supera los 62 millones de líneas de código. Como curiosidad, el almacenamiento de imágenes de perfiles de Facebook supera el millón y medio de petabytes.

El premio gordo se lo lleva Google. El valor es estimado, pero si contamos la gran mayoría de sus servicios (buscadores, mapas, gestor de correo, etc.) supera los de 2.000 millones de líneas de código.